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19 de octubre de 2009

UN SUEÑO HECHO REALIDAD


La idea surgió del entonces Prefecto del Dpto. de Loreto, el Quimico Farmacéutico Sr. Toribio Herrera Avalos, en 1984. Había quedado desocupado el ambiente del segundo piso de la Prefectura, al trasladarse la Dirección de Correos a su inmueble propio. Comenzó asi un proceso de largos trámites, en los organismos competentes del Estado a fin de que fuese ahi donde funcionase la Biblioteca Amazónica.
Tuvieron parte importante en las primeras gestiones, aunque infructuosa, los entonces diputados por Loreto, Orison Pardo y Teddy Bendayán. Sin embargo solamente se llegaría a concretar merced a una gestión personal del diputado Pardo Mattos con el Presidente Alan Garcia en 1986, año en que se realizó entre el Vicariato Apostólico de Iquitos y la Prefectura, entonces al mando del Dr. Alfredo Marill Cobos, un Convenio de Comodato para la ocupación del inmueble (02-11-1986). De no haber mediado la constancia del Dr. Pardo, no contaríamos con este edificio. A él se debe en gran parte esta obra.
La Resolución Ministerial Nº 743-86-ED del 30.12.86 declaró Monumento Nacional el edificio. Más tarde se instalaría allí de modo precario y provisional la Biblioteca, después de haber suscrito un convenio con la Dirección Regional de Educación el 12 de Setiembre de 1990.
La inauguración provisional tuvo lugar el 6 de Noviembre de 1990. En 1991 el Consejo del Gobierno Regional acordó apoyar financieramente el proyecto de restauración del inmueble para este fin. El convenio para la realización del proyecto fue firmado entre el Pdte. del Gobierno Regional Dr. Gilberto Alvan Acosta y el Director del CETA P. Joaquin Garcia el 24 de Mayo de 1991. Con la transferencia de la primera armada se comenzaron las obras de restauración el 3 de Julio de 1991.

2 de octubre de 2009

ORIGEN DE LA BIBLIOTECA AMAZONICA

En mayo de 1972 fue creado por el entonces Vicario Apostólico de Iquitos, Mons. Gabino Peral de la Torre, el Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía (CETA), institución que tenía como objetivo adecuar las orientaciones del Concilio Vaticano II (1965) a la compleja realidad sociocultural de la selva amazónica. Había que aportar elementos teológicos de reflexión para lograr la "encarnación de la Iglesia" a nuestra realidad, por lo que contar con una biblioteca era una necesidad inherente para alcanzar este propósito. Al año siguiente, con el aporte de la biblioteca personal de algunos sacerdotes, se reunió un centenar de libros sobre teología y filosofía. Nacía así con vida propia lo que hoy es la Biblioteca Amazónica.
Los nombres de tres sacerdotes agustinos, muertos en temprana edad, quedarán grabados para siempre en la rúbrica que llevan los libros que generosamente pusieron al servicio del bien común: Valentín García, Agustín Alcalá y Jesús San Román.
Sin embargo, faltaba otra dimensión del proceso. Si era suficiente, aunque modesta, la cantidad de títulos bíblico-teológico-pastorales, no lo eran ni de lejos los fondos de carácter histórico, social, y, sobre todo, amazónico. El CETA se dio a una búsqueda indesmayable. Fue una silenciosa pero intensa campaña conocida como "la repatriación de la información". Librerías del viejo del mundo, contactos personales, compra de libros nuevos, rescate de testimonios pasados, acopio de audiovisuales, hemerotecas y mapas que recogiesen cuanto vestigio apareciese de la memoria de nuestro pueblo.
Hay que reconocer el trabajo indesmayable y el desprendimiento del P. Jaime Regan jesuita, quien hurgó afanosamente en todas las librerias de la Lima antigua y adquirió cuanto libro, folleto y documento halló sobre la Amazonía; el eminente etnohistoriador brasilero Carlos de Araujo Moreira Neto que cedió más de 2,000 títulos de su voluminosa biblioteca privada; el etnólogo peruano Stefano Varesse que donó también su propia biblioteca de 2,500 títulos; y el periodísta y cronista de Loreto, Luis Alfonso Navarro Cauper, quien antes de su muerte, legó al CETA su colección de periódicos y archivos personales.
En menos de 10 años se logró conseguir que la colección sobre temática amazónica fuese la más rica del Perú y una de las más importantes de América Latina.